Cuando quieres aprender o construir algo nuevo, es tentador simplemente ponerte en marcha. Lee todo lo que puedas, haz algunos tutoriales, trabaja en algunos proyectos relacionados. A corto plazo, esto le da un impulso de motivación. Sientes que estás progresando. Pero, después de un tiempo, te das cuenta de que no estás progresando tan rápido como esperabas. Resulta que acumular contenido dentro de tu cerebro no es la forma más efectiva de aprender. En su lugar, necesitas usar estrategias metacognitivas. La metacognición, en pocas palabras, es «pensar en pensar» o «saber sobre saber».»

Es ser consciente de tu propia conciencia para que puedas determinar las mejores estrategias para aprender y resolver problemas, así como cuándo aplicarlas. La palabra «metacognición» significa literalmente «por encima de la cognición», es una de las formas más poderosas de autocontrol y autorregulación. Es una palabra elegante para algo bastante simple una vez que lo descompones.

La receta para la metacognición

Los investigadores han identificado tres componentes principales que componen la metacognición. Estos no son aspectos claros y separados, sino que interactúan juntos de formas complejas para influir en la forma en que aprendes.

  1. Conocimiento metacognitivo. Lo que sabes de ti mismo y de los demás en términos de procesos de pensamiento y aprendizaje.
  2. Regulación metacognitiva. Las actividades y estrategias que utilizas para controlar tu aprendizaje.
  3. experiencias Metacognitivas. Los pensamientos y sentimientos que tienes mientras estudias y aprendes algo.

El conocimiento metacognitivo en particular se puede dividir en tres categorías más. El primero es el conocimiento declarativo, el conocimiento que tienes sobre ti mismo como aprendiz y sobre qué factores pueden influir en tu rendimiento. El segundo es el conocimiento de procedimientos, lo que sabe sobre el aprendizaje en general, como las estrategias de aprendizaje sobre las que ha leído o que ha aplicado en el pasado. Finalmente, el conocimiento condicional se refiere a saber cuándo y por qué debe usar el conocimiento declarativo y procedimental, asignando sus recursos mentales de una manera inteligente para aprender mejor.

Cómo regular su metacognición

Según los científicos, solo hay tres habilidades que necesita dominar para mejorar su metacognición.

  • Planificación. Antes de comenzar a aprender algo nuevo, piense en las estrategias de aprendizaje adecuadas que utilizará, así como en cómo asignará su tiempo y energía. Esta fase se basa en su conocimiento metacognitivo: de usted mismo, estrategias de aprendizaje y cuándo utilizarlas para maximizar su rendimiento.
  • Monitoreo. Mientras aprendes, mantente al tanto de tu progreso. ¿Está luchando con ciertos aspectos en particular? ¿Hay otras secciones que parecen ser muy fáciles de recorrer? En lugar de experimentar pasivamente tus pensamientos y sentimientos, siempre cuestiona todo.
  • Evaluación. Cuando hayas terminado con una parte, considera qué tan bien te desempeñaste y reevalúa las estrategias que usaste. Realice los cambios necesarios antes de comenzar a trabajar en la siguiente parte de su proyecto de aprendizaje.

Este enfoque ha sido diseñado originalmente para estudiantes, pero creo que puede funcionar para cualquier persona y para cualquier tipo de trabajo basado en proyectos. Ser consciente de la forma en que funciona tu mente es una excelente habilidad para tener cualquiera que sea tu objetivo final. Si te sientes un poco confundido acerca de todas las partes móviles de la metacognición, echa un vistazo al mapa que inserté anteriormente en el artículo. Y si estás buscando una herramienta para aumentar tu metacognición, prueba la investigación de Roaming.

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