Toda mi vida ha sido un dolor. A veces se siente que no pertenezco y a veces se siente como la vida y no soy amigo.

Creo que el mundo habría sido un lugar mejor sin mí; sería mejor si estuviera con ángeles. Algunas personas no se burlaban de mí, diciéndoles a sus amigos que nunca me amaron, que solo me usaban. Los perpetradores sexuales no me habrían hecho nada y no me sentiría tan valiosa e indeseada como ya no lo sería. No me deseo la muerte a mí mismo. Sé que ya se han concluido muchas cosas sobre mí, pero nadie me conoce, y me refiero a nadie.

Experimenté abuso sexual (la violación es una palabra muy fuerte) en mi vida, no una vez y no por la misma persona, pero nunca me oirás insultar a los hombres. En vez de eso, los abrazo. Creo que las personas son diferentes y creo que también pueden cambiar. Tengo un corazón que perdona sin importar lo mal que me dolió. En toda mi vida nunca conocí a un tipo que nunca me lastimara, que nunca me tratara mejor. Nunca conocí a un tipo que me respetara, nunca conocí a nadie que lo mantuviera real conmigo. Todos me maltrataron y hasta me faltaron el respeto.

Esto no se trata de mi amor o experiencia de relaciones pasadas. Al contarte la historia de mi vida quiero que sepas que soy lo suficientemente fuerte como para haber pasado por algo que podría haberte matado. Me convertí en padre a la edad de diecinueve años y el donante de esperma desapareció. Justo cuando mi hijo tenía seis meses volví a la escuela (Equipo universitario). Pero mi padre se enfermó y renunció a su trabajo y mi beca no pagó todos mis honorarios, así que tuve que abandonar la escuela. No tenía a nadie que me ayudara con mi situación financiera.

La gente seguía juzgándome, inventando historias sobre mí. Sé lo que es la pobreza y sé cómo se siente ir a la cama con el estómago vacío. Lo que más me duele es que tuve que hacer todo lo posible para ayudar a mi familia con esta situación de pobreza, pero mis familiares solo decidieron juzgarnos. Vengo de una familia muy rica, no de mis padres, sino de sus parientes. Es solo que son egoístas y críticos. Pero dicen que no es el tamaño de un perro el que gana una pelea, sino el tamaño de una pelea en el perro.

Es por eso que creo firmemente que mi formación no determina mi futuro. Y creo que soy un futuro y una esperanza para mi familia. Ser víctima de una violación no significa que indujeras a los perpetradores, simplemente decidieron abusar de ti. No solo soy víctima de violación, sino también de acoso cibernético y nunca dejo que eso me desanime. Incluso me hicieron defenderme aún más

El suicidio cruzó por mi mente muchas veces, pero sé que hay personas que me aprecian y para quienes vivo. Todo es gracias a mi hijo; él me inspira a trabajar duro para nosotros y sé que cada situación tiene su propia fecha de caducidad.

No soy una víctima, sino la prueba viviente de que lo que no te mata solo te hace más fuerte.

Esto es lo que realmente soy.

***

Cuéntanos lo que piensas: El escritor fue muy valiente al compartir esta historia. ¿Qué palabras de aliento le gustaría compartir con ella?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.